Las historias del taller: Bordados con Alma Mazateca

El sol despierta con un gran brillo, al mismo tiempo y forma en que lo hacen los pobladores de Jalapa de Díaz: la mañana, con un olor a humedad tropical y la sensación de los rayos del sol calentando nuestra piel, se llena de actividad en los alrededores del pueblo: al pasar por las calles vemos exhibidas a las mojarras pescadas esa misma mañana llenando el pueblo de vida, niñas gritan a todo pulmón junto con sus madres ofreciendo jugo de naranja recién exprimido en sus jóvenes manos y las artesanas, determinadas, caminan hacia el lugar de encuentro con la mismas sonrisas con las que han portado siempre.


Ellas no lo saben pero hoy es un día diferente para la dinámica del taller… ya que las artesanas decidirían acerca de su futuro de manera independiente: tendrían que elegir el nombre que las representaría como grupo. Nuestras artesanas inician el taller con mucha curiosidad al preguntarse a sí mismas ¿Qué significaba todo esto para ellas? ¿Cómo podrían expresar todo lo que ser artesano conlleva en una sola palabra?


En pequeños papeles de colores tenían que escribir una frase, sentimiento o palabras que les vinieran a la mente cuando pensaran acerca del trabajo que hasta ahora hemos realizado juntos, a lo largo de estos maravillosos meses. Una de ellas me dijo preocupada “No puedo… no sé qué escribir” a lo que respondí sentándome pacientemente a su lado, para escuchar sus pensamientos acerca de la importancia de su bordado y lo que significa para ellas, sus familias y su cultura.


De un segundo a otro, todas las artesanas comenzaron a escribir emocionadas, se escuchaban risas y pequeños gritos en su dialecto al buscar la traducción del mazateco al español de todos aquellos conceptos que englobaba su práctica artesanal. Minutos después, crearon 85 ideas diferentes que hablaban de temas muy diversos: una de ellas nos comentó que el 70% de la economía familiar provenía de la venta de los bordados, mientras otras decían comentarios como: “Estos bordados son nuestro futuro” comentó Martha, una de las artesanas “por eso el nombre que nos represente debe llevar la palabra alma: es nuestro ser e identidad que dejamos en cada uno de nuestros bordados”. Ante dicho comentario, las artesanas comenzaron a pensar en cómo se traducía este concepto al mazateco.


Lety, una de las artesanas más jóvenes preguntó curiosa: “¿Cuál es la palabra Alma en mazateco?” lo cual generó una discusión interminable acerca de la importancia de comprender el significado profundo de cada una de las traducciones: “Eso no significa alma en Mazateco, ¡eso quiere decir corazón!” decían algunas de las artesanas mayores “No queremos que sólo hable del amor que dejamos en nuestras prendas, ¡queremos que sepan que son parte de nosotros!”. Esas horas pasaron de manera rápida… No quería que terminara esta experiencia tan enriquecedora, pero sabía que tenía que compartirla con todo el mundo, especialmente contigo: sí contigo, para que al tocar la textura que cada bordado plasma en tu mano pudieras sentir a los bordados con alma mazateca.

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