Las historias del taller: la visita de un gran maestro


​​Las artesanas el taller comienzan el día con una gran puntualidad y con una enorme sonrisa para trabajar con una dedicación contagiosa que motiva nuestro trabajo y nos recuerda el porqué de nuestro proyecto. La temperatura ambiental es de 38º C, ellas acostumbras al calor nos cuidan al vernos realmente agotados: nos regalan unas palanquetas de ajonjolí que siembran en la zona y nos dan agua de avena para hidratarnos.

En esta ocasión, el taller está dedicado al teñido de tintas sintéticas y orgánicas. En la zona de Jalapa de Díaz la técnica de teñido en general se ha perdido y como consecuencia, buscamos que con el taller recuperen esta práctica. Por otro lado, el beneficio económico que proporciona dicha implementación técnica consiste en la disminución del costo de producción en un 50%, al ser capaces de teñir la tela en el color deseado, en lugar de adquirir la tela particular a un precio más alto. Para impartir el taller invitamos al maestro artesano Arturo Hernández, de San Pablo Villa de Mitla, Oaxaca. A este hombre, de origen zapoteco, le interesó en gran medida la posibilidad de compartir sus conocimientos y experiencias con otros artesanos mazatecos con la finalidad de lograr fomentar la aplicación de tradiciones milenarias a un proceso que a lo largo de los años se ha industrializado y modificado como consecuencia de los movimientos de globalización y avance tecnológico.

Todos los presentes observamos detenidamente el proceso que el maestro Arturo realiza en las telas: en primer lugar, extiende las madejas de algodón sin teñir; posteriormente, las lava para quitar residuos de goma y le quita el agua sobrante en una olla de peltre, luego, calienta el agua hasta que esta llega al punto de ebullición utilizando el fogón como herramienta de control de la temperatura. Arturo les comenta a los artesanos que el motivo de la elección del fogón en lugar de la utilización de equipos más avanzados como estufas de gas como herramientas es la siguiente:“ustedes saben cómo controlar el fuego de la misma manera en que lo han controlado nuestros antepasados (…) la naturaleza es la que guía el proceso”.

La mezcla de nuevas tecnologías con métodos tradicionales ha llenado de riqueza a nuestro taller, por ejemplo, los artesanos de la comunidad no conocían las anilinas sintéticas y resultaron impresionados al observar el proceso que el maestro realizaba: la tela se introduce al agua hirviendo y es movida por un gran palo de madera; se le agrega la anilina y la sal de mar para fijar el color. Respecto a la metodología utilizada, el maestro nos comenta lo siguiente “hemos perdido esa capacidad de impresionarnos e interesarnos por simplezas de la vida cotidiana. La naturaleza está en contacto con nosotros cuando hacemos las artesanías (…) hoy uso un color amarillo intenso como los rayos del sol”

Además, el maestro Arturo nos comenta la influencia que tiene nuestro estado emocional en el desarrollo del producto artesanal: “Dicen hay que estar feliz para trabajar (…) así los hilos quedan muy bien y uno queda satisfecho del color logrado. La emoción se plasma en la prenda (…) así es como hacemos arte” Esta impresionante conexión que tienen los artesanos con su obra es aquello que buscamos compartir con quienes no conocen la importancia del impulso del arte textil indígena: no es solo una prenda, sino que es parte de la vida de una persona que entrega cuerpo y alma para crear un objeto material que represente su sentir.

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